La primera novela: un golpe de realidad

La novela es mi género favorito para leer; me apasiona la forma en la que los autores desarrollan su historia y personajes a través de las páginas. Así que un día decidí escribir una propia, con la ilusión de dar rienda suelta a la creatividad que puede salir de mi cabeza. Sin formación ni experiencia en este campo, solo mi teclado y mis ideas. Antes de esto, no había escrito más que cuentos en mi infancia, de los que conservo pocos. Voy a permitirme excluir los textos académicos, pues, aunque ayudan mucho para practicar estructuras gramaticales y vocabulario, son de naturaleza muy diferente a la escritura literaria.

Mi primer golpe de realidad fue la necesidad de aprender sobre ritmo, fluidez, técnicas, tamaño de oraciones, diálogos y un largo etcétera. Sobre la marcha fui empapándome de nuevos conocimientos para pulir mi trabajo. Aquí me di cuenta de algo: es muy fácil leer los libros ajenos sin valorar el trabajo estructural que hay detrás, pero la perspectiva cambia cuando es una la que se aventura en ese camino.

Cometí muchos errores de principiante, como todos cuando estamos incursionando en un nuevo oficio, pero creo que del que más he aprendido es de la poca planificación que tenía al principio. Por fortuna, no soy una escritora a la que le cueste trabajo sentarse frente a la computadora, y tenía la historia bastante estructurada en mi cabeza desde el principio. Pero el arrancar sin horarios, sin metas claras y sin haber aprendido lo básico previamente, me llevó a reprocesos que pude haber evitado.

En el camino tuve la suerte de tomar un curso de autopublicación, uno integral, en el que aprendemos las herramientas que necesitamos para emprender en esta industria. Ahí comencé a detectar mis falencias y a darle forma a mi camino. Hoy, además de mi archivo de Word, tengo cuadernos, una agenda, redes sociales, horarios de trabajo y mucha disciplina.

Si eres lector, gracias por quedarte hasta aquí. Si estás empezando a escribir, tengo que aclararte que esto no es más que mi experiencia. Sin embargo, si te diera un solo consejo, de principiante a principiante, sería que te formes con las muchas fuentes de conocimiento que hay en internet. Acércate a personas con experiencia y resultados; no tienes que conocerlas personalmente para que sean tus coaches; léelas, escucha sus podcasts, ve sus videos y nunca dejes de formarte.

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